10/09/2011

Friso: Mi trayectoria personal












La Larga Duración


LA LARGA DURACIÓN

Hay una crisis general de las ciencias del hombre: todas ellas se encuentran abrumadas por sus propios progresos, aunque sólo sea debido a la acumulación de nuevos conocimientos y a la necesidad de un trabajo colectivo cuya organización inteligente está todavía por establecer; directa o indirectamente, todas se ven afectadas, lo quieran o no, por los progresos de las más ágiles de entre ellas, al mismo tiempo que continúan, no obstante, bregando con un humanismo retrógrado e insidioso, incapaz de servirles ya de marco.
El problema está en saber cómo superarán las ciencias del hombre estas
dificultades: si a través de un esfuerzo suplementario de definición o, por el contrario, mediante un incremento de mal humor. En todo caso, se preocupan hoy más que ayer (a riesgo de insistir machaconamente sobre problemas tan viejos como falsos) de definir sus objetivos, métodos y superioridades. Se encuentran comprometidas, a porfía, en embrollados pleitos respecto a las fronteras que puedan o no existir entre ellas. Cadauna sueña, en efecto, con  quedarse en sus dominios o con volver a ellos. Algunos investigadores aislados organizan acercamientos: Claude Lévi-Strauss empuja a la antropología «estructural» hacia los procedimientos de la lingüística, los horizontes de la historia «inconsciente» y el imperialismo juvenil de las matemáticas «cualitativas».
Tiende hacia una ciencia capaz de unir, bajo el nombre de ciencia de la comunicación, a la antropología, a la economía política y a la lingüística.
Las demás ciencias sociales están bastante mal informadas de la crisis que nuestra disciplina ha atravesado en el curso de los veinte o treinta últimos años y tienen tendencia a desconocer, al mismo tiempo, que los trabajos de los historiadores, un  aspecto de la realidad social del que la historia es, si no hábil vendedora, al menos sí buena servidora: la duración social, esos tiempos múltiples y contradictorios de la vida de los hombres que no son únicamente la sustancia del pasado, sino también la materia de la vida social actual.

1. Historia y duraciones
Todo trabajo histórico descompone el tiempo pasado y escoge entre sus realidades cronológicas según preferencias y exclusivas más o menos conscientes. La historia tradicional, atenta al tiempo breve, al individuo y al acontecimiento, desde hace largo tiempo nos ha habituado a su relato precipitado, dramático, de corto aliento.
Muy por encima de este segundo recitativo se sitúa una historia de aliento
mucho más sostenido todavía y, en este caso, de amplitud secular: se trata de la historia de larga, incluso de muy larga, duración. La fórmula, buena o mala, me es hoy familiar para designar lo contrario de aquello que François Simiand, uno de los primeros después de Paul Lacombe, bautizó con el nombre de historia de los acontecimientos o  episódica (évenementielle). Poco importan las fórmulas pero nuestra discusión se dirigirá de una a otra, de un polo a otro del tiempo, de lo instantáneo a la larga duración.
No quiere esto decir que ambos términos sean de una seguridad absoluta. Así, por ejemplo, el término acontecimiento. Por lo que a mí se refiere, me gustaría encerrado, aprisionado, en la corta duración: el acontecimiento es explosivo, tonante. Echa tanto humo que llena la conciencia de los contemporáneos; pero apenas dura, apenas se advierte su llama.
Los filósofos dirían, sin duda, que afirmar esto equivale a vaciar el concepto de
una gran parte de su sentido. Un acontecimiento puede, en rigor, cargarse de una serie de significaciones y de relaciones. Testimonia a veces sobre movimientos muy profundos; y por el mecanismo, facticio o no, de las «causas» y de los «efectos», a los  que tan aficionados eran los historiadores de ayer, se anexiona un tiempo muy superior a su propia duración.
2. La controversia del tiempo corto
Estas verdades son, claro está, triviales. A las ciencias sociales no les tienta en absoluto, no obstante, la búsqueda del tiempo perdido. No quiere esto decir que se les pueda reprochar con firmeza este desinterés y se les pueda declarar siempre culpables por no  aceptar la historia o la duración como dimensiones necesarias de sus estudios.
Aparentemente, incluso nos reservan una buena acogida; el examen «diacrónico» que reintroduce a la historia no siempre está ausente de sus preocupaciones teóricas.

3. Comunicación y matemáticas sociales
Quizá hayamos cometido un error al detenernos en demasía en la agitada frontera del tiempo corto, donde el debate se desenvuelve en realidad sin gran interés y sin sorpresas útiles. El debate fundamental está en otra parte, allí donde se encuentran aquellos de nuestros vecinos a los que arrastra la más nueva de las ciencias sociales bajo el doble signo de la «comunicación» y de la matemática.

La Acción Social


'LA ACCIÓN SOCIAL'

La sociología para Weber comprende a la ciencia que trata de explicar la acción social, de ahí sus causas, desarrollo, y efectos. Esta acción se diferenciara de otra acción, porque será aquella conducta en que los sujetos al realizarla enlazaran un sentido, y este accionar tendrá influencia en la conducta del otro.
El sentido la acción social es comprensible, la comprensión consistirá en revivir la acción. ¿Y que nos ayudara a comprender una acción social?, la razón, ese será el método de la sociología comprensiva, pero esto no quiere decir que las acciones son de fines racionales. La comprensión del sentido de la acción será explicativa, quiere decir que si tenemos algo inmediato como una acción violenta que reproduce algo, no quedarnos en limitar el estudio en base de la reproducción , sino mas bien, buscar el motivo profundo de aquella acción violenta. 
Esta será la forma racional de investigar, y será la base de la sociología comprensiva. Según Aron, el científico actuara en un acto racional respecto de un fin, que será el conocimiento.
La comprensión tiene ciertos equivalentes que nos permiten llevar una investigación sociológica, un equivalente es que se refiere a un sujeto, el otro es la aproximación a las masas en las conexiones entre los actores a juzgar entre si, y por ultimo tenemos al tipo ideal que será el fenómeno frecuente, pero ese tipo ideal no es puro, fluctúa, en la observación que se le da y la posterior interpretación. Aquí juega un papel fundamental el Motivo , este se mueve entre el observador y el actor, se presenta en el sentido de una acción,con la ayuda de la experiencia podemos ir viendo si la interpretación es correcta o no. La acción que es dable de comprensión es aquella de las cuales se realizan acciones individuales especificas, que están orientadas por un sentido, la sociología comprensiva, va mas allá de la determinación de ciertas leyes. Las acciones se van construyendo, por ejemplo el rey en una determinada sociedad correspondería a una tipificación que suele identificarse aquí viene la pregunta fundamental; ¿Qué motivos determinamos y determina a los funcionamientos y a los miembros de esa comunidad a conducirse de tal modo que eso pudo surgir y subsiste?
La acción social es racional con arreglos a fines , esto es de orden lógico, como puede ser construir un puente. El acto racional con arreglos a valores , esta no busca un resultado sino acepta un rango para actuar, si se acepta una orden es por los valores y no por el fin del porque se actúa. El acto afectivo es de reacción emocional. Y el acto tradicional es aquel que se da por habito, costumbre, acto reflejo.
La relación social tiene una explicación reciproca y por eso se va orientando, se actuara recíprocamente con una forma(sentido) indicable (por ejemplo cambio en el mercado). El contenido varia en una relación social, pero de acuerdo con la probabilidad que se repite, se puede llevar a ciertas máximas. Aquí se ve la regularidad de un hecho social, sea por una acción orientada por las costumbres o por fines. Por ejemplo en el mercado la economía orienta una acción que determina el fin de las expectativas.
 La relación social y la acción social se pueden representar en un orden legitimo esto tiene que ver con la validez que se le da a un orden que es rechazado normalmente , y al que no, se valida o no con el cumplimiento del orden en cuanto a su sentido que orienta. Este orden se legitima por una afectividad, por una racionalidad con arreglo a valores o religiosa. Este orden puede ser por convención o derecho, una implica la fuerza social y la otra por la acción de individuos instituidos en coacción. Los actores le atribuyen la valides legitima sea por tradición, por afectividad, por razón en valores, o por meritos estatuidos en la legalidad de cierto orden, en cada una de estas existe un cierto sometimiento . Una comunidad se puede orientar por tipos de acción social antes mencionado . Weber define que la relación social puede ser abierta o cerrada, abierta al exterior cuando no esta negada por un orden, y la otra lo contrario, el monopolio en el mercado.
Una asociación es una relación social regulado por el orden de los agentes, ellos dirigen la relación, y los que dirigen están formado en un cuado administrativo, la asociación puede ser autónoma y autocefala (que se impone por un miembro interno). El cuadro administrativo entonces regulara una acción de asociación, esto se puede ver en el funcionamiento de una empresa.
Tenemos también al poder que se impone en una relación social, y la dominación será la probabilidad de que se encuentre alguna obediencia a cierto mandato, entonces una asociación puede ser asociación de dominación por el solo hecho de ser asociación y que exista un cuadro administrativo.